El Internet de las plataformas sociales

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Cuando el Internet llegó a casa, comenzó un nuevo mundo para mi. Un lienzo en blanco. Uno en el que no había reglas. Ideal para explorar y también para experimentar.

Últimamente eso ha cambiado. Particularmente, ha desaparecido la impresión de ser el dueño de nuestras creaciones.

El nuevo mandamás es el algoritmo. El algoritmo de las plataformas sociales que nos gobiernan. A merced de sus reglas y de su autoridad.

Invertimos años construyendo una audiencia en sus plataformas. Pero es una audiencia que nos puede ser arrebatada en un segundo. Nuestra cuenta puede ser vetada o bloqueada. Sin previo aviso. Casi imposible de apelar. La audiencia que habíamos construido nunca fue realmente nuestra.

Las newsletters son quizá la única opción que tenemos para poseer una audiencia. Casi podemos garantizar ser leídos o escuchados. No sin excepciones. Gmail puede enterrar nuestro email. Mandándolo a la carpeta de Spam. O a la de promocionales. Y nunca ser visto por nuestros lectores.

¿Cómo garantizar no perder nuestra audiencia? Empleando herramientas que podamos controlar. Construyendo una marca o producto que enamore a la gente. Una que no olvidarán. Una que intentarían buscarlo por su cuenta si un día desaparece de su feed.

En el nuevo Internet hay que hacer un verdadero esfuerzo para ver de nuevo algo que nos había gustado. Porque usualmente solo se nos muestra una vez. Después es enterrado. Debajo de todo el contenido nuevo que se crea o recomienda.

Ahora parece que el mundo real es el mejor sitio para encontrar libertad de creación o nuevas posibilidades.

Vaya ironía. Este nuevo Internet comienza a sentirse limitante.